¿Es útil el odio? ¿Existe un buen uso para el odio?
Para mí, sí. Cuando odiamos algo o a alguien, eso provoca un despliegue de sentimientos en nuestro interior. Esos sentimientos son una señal de que algo no está bien. Qué novedad, ¿no? No soy doctora en medicina pero sí sé que inician una reacción en cadena que termina en toda clase de enfermedades, sean estas emocionales o físicas (que es lo más común). Son un signo de resistencia.
A todos nos asustan los cambios. Nos encantaría que nuestras vidas fueran predecibles para no tener que ajustarnos a una situación nueva pero la verdad es que la vida no está diseñada de esa manera. Cuando nos topamos con desafíos, nuestro cuerpo y nuestra mente entran en estado de alerta: hay algo que no encaja con la construcción de nuestra visión del mundo.
Lo más sano de hacer, y también lo más dificil, sería resolver ese desafío, ver si presenta una oportunidad de mejorarnos y si no, al menos no dejar permanezca dentro nuestro.
En cambio, lo que hacemos la mayoría de las veces es rumiar sobre los aspectos negativos que tiene, todo el impacto negativo que va a tener sobre nuestra vida, cuánto nos vamos a desviar de nuestro camino programado, etc. ¿Escuchaste alguna vez que aquello en lo que nos enfocamos es lo que conseguimos? Cuanto más rumeas, más te enfocas en el problema y más consigues esos efectos negativos en los que te enfocas para comenzar a rumiar de nuevo y repetir el ciclo. Con el tiempo se vuelve un efecto visceral que llamamos “odio”. Odiamos nuestro trabajo, a nuestro jefe, nuestra casa, etc. Casi siempre terminamos enfermándonos agregando más excusas a nuestro “derecho” a odiar.
¿Cuál es el buen uso entonces? Cuando nos damos cuenta que estamos dentro de este ciclo, podemos detenernos y pensar en la causa de nuestro descontento. ¿Qué es lo que estamos resistiendo? ¿Hay alguna manera de cambiar esta resistencia en aceptación? ¿Podría ser que estemos resistiendo algo que en realidad nos haría avanzar? ¿Podemos capitalizar la situación y hacerla trabajar en nuestro favor?
Y si no la podemos cambiar y sigue siendo negativa, ¿necesitamos realmente enfocarnos y dedicarle tanta atención? ¿Hay algo más en lo que te podrías enfocar? En general, cuando conscientemente nos enfocamos en algo más positivo, tendemos a cambiar nuestra energía. Cuando hacemos eso, toda nuestra vida mejora. Quizás al principio tengas que forzarte a enfocarte en algo más positivo. Cuando estaba muy enferma hace un tiempo, a veces tenía episodios de dolor muy agudo que duraban horas. Al principio me decía “Ojalá parara el dolor, por qué no para, qué puedo hacer o tomar para que pare” y me quedaba dando vueltas en el hecho que estaba sufriendo mucho dolor y que mi enfermedad era provocada por el estrés que a su vez era producto de la gente con la que tenía que trabajar que a mi forma de ver hacían todo lo que podían para que mi vida fuera miserable. Todo eso agregaba más estrés al dolor que sentía. Cuando comencé a cambiar mi enfoque del dolor a cualquier otra cosa (durante estos episodios me forzaba a pensar
en las cosas más triviales como planificar el menú de la semana) empecé a mejorar.
Entonces, tras un corto período de pensar en cosas positivas, nos encontramos enfocándonos menos en la causa de nuestro odio. Un día ya no tiene más poder sobre nosotros. Ahí es cuando empezamos a ver más posibilidades y nos damos cuenta de cómo hacer que para dar vuelta las cosas a nuestro favor.
Cuando estamos libres de odio nuestra vida parece más liviana y finalmente logramos ver lo bueno que hay a nuestro alrededor que antes no podíamos ver.
SOBRE EL AUTOR: Claudia Juarez es la dueña de Motivación Plus, una empresa dedicada a enseñar a emprendedores y profesionales cómo cambia la realidad externa y se recupera la motivación cuando se cambia la mentalidad. Si le gustó este artículo y quiere conocer más, visite el sitio http://www.MotivacionPlus.com.ar donde podrá suscribirse a la newsletter semanal con más material original y acceso a varios recursos gratuitos sobre motivación.