Javier Gosende
Javier Gosende es el responsable del área de marketing en Internet de la empresa Human Level Communications. En estos últimos años ha desarrollado campañas de posicionamiento en buscadores exitosas para varias empresas y proyectos entre los que se destacan Microsoft Portal de Empresas y Profesionales, el portal de turismo http://Spain.info y el portal de Cantv de Páginas Amarillas de Venezuela. Es licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Católica Andrés Bello (Venezuela) y posee un Master en Finanzas en el IESA (Caracas, Venezuela) y un Master en Marketing por Fundesem Business School (Alicante, España).
Ha escrito diversos artículos sobre posicionamiento en buscadores y marketing en Internet para portales Web tales como Navactiva, Microsoft España Empresas, Desarrollo Web, Webtaller, Winred, el ICEMD entre otros. Es conferencista tanto en España como en Latinoamérica sobre temas relacionados con el posicionamiento en buscadores.
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¿Qué es la recogida neumática?
Ante
la alarmante situación que viven las ciudades por los graves problemas
de acumulación y contaminación que originan los Residuos Sólidos
Urbanos (RSU), la recogida neumática de basuras se
presenta como una de las alternativas más eficaces y novedosas en
nuestro país. Conviene recordar que la generación de RSU en España se
ha duplicado en menos de diez años, pasando de los 12 millones en 1991
a los 26,5 millones en 2000, según recoge Greenpeace en un informe.
La primera experiencia española en recogida neumática de basuras
tuvo como escenario la Villa Olímpica de Barcelona. Instalado en 1990,
con este sistema se pretendían cubrir las necesidades de recogida de
residuos de las viviendas destinadas a los deportistas olímpicos. El
ejemplo barcelonés lo han seguido municipios como Leganés y Palma de
Mallorca. La última ciudad en implantarlo ha sido Vitoria. Lo hizo el
pasado año, dando servicio a cerca de 10.000 personas y con una
recogida anual de 2.300.000 kilos. A diferencia del caso español, donde
su presencia es aún escasa, estas instalaciones son más populares en el
resto de Europa, quizá porque en países como Suecia funcionan desde
hace veinticinco años.
La opción de recogida neumática de residuos
adquiere especial atractivo en el caso de los espacios urbanos
antiguos. Los ciudadanos que viven en el casco histórico o en una
ciudad calificada de Patrimonio Histórico de la Humanidad se enfrentan
a un grave problema: ¿cómo recoger sus basuras? Por una parte, la
instalación de contenedores en estas casas provoca una “contaminación
estética”, según fuentes municipales, y, por otra, en muchos lugares,
debido a la estrechez de las calles, resulta problemática la colocación
de los contenedores y su posterior recogida, dada la imposibilidad de
acceso de los camiones de basura. La consecuencia es que estos
empleados pueden tardar días en eliminar los residuos en estas zonas.
Esta
situación provoca que los vidrios, cartones y restos de comida sean
objeto de juego para los más pequeños y principal foco de
contaminación, ya que animales como perros y gatos en busca de comida
revuelven las basuras, y los desperdicios se extienden. Ante este
panorama, los departamentos de medio ambiente coinciden en calificar
este sistema de “efectivo e innovador”, a pesar de la gran inversión
económica que se necesita para instalar toda una red de tuberías
subterráneas en la ciudad.
Varias opciones: sistema estático o móvil
El sistema de recogida neumática fijo o estático
consiste en unos buzones colocados en la calle o en compuertas de
vertido en el interior de los edificios. En ellos hay un hueco en el
que cada vecino puede depositar la basura cuando desee, sin limitación
de horario. Estos residuos se transportan a diario desde las viviendas,
edificios y lugares donde se generan las basuras a través de la red de
tuberías subterráneas, conectadas con los buzones para hacerlos llegar
a una planta o central a una velocidad de 60 kilómetros por hora
mediante una fuerte corriente de aire.
Una
vez allí se tratan en función de su composición. La principal ventaja
de estas plantas es que posibilitan técnicamente diferenciar destinos.
Permite que funcione correctamente en zonas donde era impensable
realizar recogidas selectivas de manera tradicional. En estos centros
de tratamiento, la basura queda organizada en contenedores y el aire
propulsor se filtra para ser emitido limpio a la atmósfera. Las plantas
de tratamiento pueden ser de reciclaje o de simple recogida y recepción
de residuos. Más tarde, los contenedores son retirados de la central
mediante un camión y cada fracción de basura se envía a su destino. De
la misma manera que cualquier vecino deposita su basura en el buzón
correspondiente, los hosteleros tienen sus propios depósitos para
arrojar desechos, los tradicionales iglús verdes, implantados de manera
generalizada en todas las ciudades. Aquellas que cuentan con una zona
comercial de grandes dimensiones y en las que no se pueden instalar
contenedores por la orografía propia de los cascos históricos utilizan
sistemas de recogida puerta a puerta. El sistema móvil
se caracteriza por el hecho de que los puntos de recogida se encuentran
situados de manera estratégica y son los camiones los que se conectan a
esos puntos y recogen por succión las basuras almacenadas en los
contenedores. De esta forma, no tienen por qué circular en el área
residencial.
El sistema de recogida neumática
fija es más popular, aunque los expertos apuestan por uno o por otro
según el volumen de basuras. El fijo, debido a su mayor presupuesto por
la necesaria construcción de un local para el agrupamiento de los
residuos y su posterior envío a las plantas de tratamiento, es más
adecuado para municipios o áreas urbanas muy pobladas, mientras el
móvil se recomienda en comunidades más pequeñas.
Ventajas e inconvenientes
En la descripción del funcionamiento de este sistema de recogida neumática de basuras,
aún innovador en nuestro país, se han dejado entrever algunas ventajas
como la sencillez del proceso para el ciudadano y la posibilidad de
deshacerse de la basura en cualquier momento del día. No son, sin
embargo, las únicas, tal y como destacan los expertos. A ellas hay que
sumar las siguientes:
- Este sistema se puede
instalar en cualquier ciudad. “No tiene limitaciones siempre y cuando
exista espacio físico en las aceras o calzadas para poder introducir la
tubería”, explican los técnicos.
- Ausencia de contenedores en la vía pública
- Se eliminan ruidos y olores
- Seguridad del sistema
- Aleja a los animales que, por lo general, se alimentan de estos restos
- Impulsa la recogida selectiva de basura
- Evita que muebles y grandes electrodomésticos se arrojen a los contenedores
- Facilita el uso a las personas minusválidas
Entre
los inconvenientes, el miedo a una oposición ciudadana ocupa el primer
puesto. Mientras que políticos, expertos medioambientales y
especialistas de todos los países se felicitan por hallar un sistema
como éste, que facilita la recogida de basuras, los técnicos como
Marisol Monte, del Departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de
Vitoria y responsable de la puesta en marcha de la recogida neumática de residuos
en la capital alavesa, son conscientes de que sin el beneplácito de los
ciudadanos, este sistema está condenado al fracaso, por muy bien que
funcionen las instalaciones. “Todos los sistemas requieren un esfuerzo
previo muy importante de los vecinos en cuanto a separación en origen
para luego poder depositarlos en cada sistema implantado propio de cada
uno de ellos”, explica Montes. Cada residuo se debe depositar en el
buzón proyectado para tal fin.
Más allá de los aspectos técnicos, los responsables de proyectos medioambientales como el de la recogida neumática de basuras
son conscientes “de la inversión en educación y en información
necesaria para lograr un cambio de hábitos en la ciudadanía”. Así lo
destaca Monte, que durante dos largos años ha tenido que hacer frente,
como responsable de la recogida neumática en Vitoria,
a la oposición de asociaciones ecologistas y vecinales con una sola
arma: la información personalizada. “Para nosotros era fundamental que
cada vecino conociera con exactitud el funcionamiento del proceso, así
como garantizar la eliminación de ruidos y malos olores”, explican
desde el ayuntamiento alavés. “La población debe conocer que como
cualquier otra actividad que pueda implantarse en los bajos de las
viviendas y con posibilidades de producir molestias, se realizarán
inversiones previas para evitarlas”, añade.
Otros inconvenientes son los siguientes:
- Elevados
costes energéticos para el funcionamiento del sistema. Los
especialistas se defienden argumentando que “los consumos energéticos
podrían ser una medida disuasoria a tener en cuenta si se pudiera
cuantificar y comparar con los consumos energéticos en las mismas
condiciones de funcionamiento que los métodos tradicionales, pero no se
puede”.
- Dificultad para buscar un sistema de recogidas de basuras alternativo ante averías en el sistema.
- Alta inversión inicial en las zonas residenciales consolidadas
- Elevado riesgo ante acciones vandálicas.